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domingo, 3 de mayo de 2015

Endometriosis

Empecemos por lo básico: la endometriosis es una enfermedad odiosa, no te mata, pero a algunas mujeres les hace la vida muy complicada de llevar.
Es una patología crónica. No sabemos muy bien porque aparece o que hacer para evitar que aparezca, lo único que podemos hacer es tratarte a ti y a las complicaciones (que no son pocas), y esperar llegar a la menopausia lo mejor posible para que se "apague" al faltar las hormonas.

Menos mal, cada vez se le está dando más visibilidad a las mujeres que sufren esta condición, esto es de agradecer porque mucha gente no sabe lo que cuesta llevar una vida más o menos normal, acompañada de dolores intensos crónicos. Y existen mujeres que sufren estos síntomas en silencio, sin buscar ayuda pensando que no hay solución. Es cierto, cura definitiva no existe aún, pero si que podemos hacer cosas para mejorar la calidad de vida.

¿Por qué ocurre? Existen muchas teorías y pueden haber focos endometriósicos en partes distintas del cuerpo: cerebro, pulmón, nariz, etc. Pero esos no son los casos comunes, lo habitual es tener endometriosis en el ovario y en la pelvis.
Para explicarme un poco mejor, endometrio es ese tejido que está dentro del útero, en el que va a anidar un futuro embrión y el tejido que se "desintegra" todos los meses cuando no hay gestación produciendo la regla. Las mujeres que acumulan ese tejido fuera del útero son las que tienen endometriosis, ese tejido crece y se estimula cada mes con los cambios hormonales menstruales y va acumulando sangre y creciendo. Esta sangre puede originar quistes en los ovarios (endometrioma) además de formar adherencias (cicatrices) que unen los órganos firmemente produciendo los dolores que caracterizan esta condición. La infertilidad asociada a endometriosis se puede causar por adherencias que obstruyen las trompas de falopio y porque la sangre "invade" el ovario (donde se fabrican los óvulos) lo cual puede alterar la calidad de los mismos.

Para los que no conocen la enfermedad, los primeros síntomas son los dolores de regla (dismenorrea), que se caracteriza por ser muy intenso, que no se calman con un analgésico corriente, pueden asociarse vómitos, diarrea o desmayos incluso. Este tipo de dolor es la primera sospecha clínica de que se pueda tener endometriosis.
Otros síntomas acompañantes, son el dolor a la penetración profunda en todas las posturas con las relaciones sexuales, haciendo que la penetración vaginal total sea casi imposible.

El diagnóstico no siempre es fácil, aunque la palabra "dolor" sea la primera pista a seguir, en la ecografía transvaginal sólo se ve la endometriosis que ya tiene lesiones importantes, las pequeñas no se ven. Quizás, por eso el método de preferencia sea la cirugía, si "ves" la enfermedad puedes estar seguro que la tiene. Aunque incluso si la cirugía es negativa, pueden existir implantes profundos y de difícil acceso visual. Pero como el quirófano tampoco está exento de riesgos, en casos donde no hay lesiones grandes tratables, muchas veces ante la sospecha administramos tratamientos hormonales directamente, para evitar que estos dolores progresen, que se formen quistes o más adherencias, y además como un método diagnóstico. Si los síntomas mejoran y desaparecen tras el tratamiento hormonal, es probable que sea una endometriosis. Actualmente, muchas veces el tratamiento con la píldora/parche/anillo anticonceptivo es suficiente en mujeres con endometriosis leve. Se usan también medicación con sólo progesterona (pastillas, implante, DIU) pero el tratamiento hormonal más efectivo son aquellas inyecciones que te dejan menopáusica unos meses, pero se reserva para los casos severos, porque tiene síntomas asociados muy duros de llevar (sofocos, alteración del ánimo, sequedad de mucosas, etc.)

El otro tema importante, es la fertilidad. Solemos decir en la consulta "si quieres tener hijos, embarázate pronto" pero no sabemos si esa mujer querrá o podrá hacerlo en ese momento, cada mujer es un mundo, por lo tanto, la comunicación con ella es fundamental. Igualmente, hay varios casos en que un sólo médico no puede conseguir tratar eficazmente, y requiere de un equipo multidisciplinario, no todos los casos son tan sencillos de manejar.

lunes, 10 de marzo de 2014

¡Pare de sufrir!

Basta ya de pensar que el coito duele. Si, las primeras veces puede doler, la inexperiencia de ambos, los nervios, etc. hacen que la lubricación no sea la adecuada y puede producir una sensación molesta y que pienses que no es tan maravilloso como te lo pintaron.

Pero con los años y las noches acumuladas, ya no debe doler, así que si persiste la incomodidad hay un problema; no temas en consultarlo. Es más común de lo que crees, hay muchas mujeres que ya ni se acuerdan lo que es tener relaciones sexuales sin dolor, entran en la rutina de evitarlas, olvidando una faceta de la vida maravillosa. Esto no puede seguir pasando.

El dolor que ocurre al roce de los genitales o con los primeros centímetros de penetración, es de los más comunes, se llama dispareunia externa. Puede tener muchos orígenes, desde infecciones vaginales, por bacterias o por hongos que hagan que los labios y la entrada a la vagina estén inflamados. También por alteraciones de la piel crónicas, dolor neurológico y sobretodo por contracción vaginal involuntaria, que se llama vaginismo. Muy frecuente de ver en la consulta, y merece un post aparte.

 El dolor más profundo, que manifiesta con la penetración completa o con cada embestida del coito, se llama dispareunia profunda, pero sus orígenes suelen estar más relacionado con la posición uterina, la presencia de quistes ováricos o miomas, la presencia de adherencias dentro del abdomen o algunas veces simplemente por la postura en la que se realice el coito.

Cuando todas las causas orgánicas están descartadas ya podemos empezar a buscar patologías más raras, y en algunas ocasiones, lamentablemente no encontramos la causa.

 Pero la causa más frecuente que aquejan las mujeres suele ser la sequedad vaginal. Tanto en jovencitas como en postmenopáusicas. Está claro que cuando van pasando los años nuestro tejido vaginal y nuestras glándulas van eliminando menos flujo, pero todas estamos programadas que ante la excitación sexual lo aumentemos y además ante la penetración reaccionemos secretando más. Existen muchos lubricantes en el mercado, los de farmacia son los más recomendados, pero lo ideal es probar alguno hasta que encuentres el que más te guste.

El uso de bolas chinas y vibradores regularmente en mujeres que no tienen pareja habitual para el coito, ayuda también en mantener los tejidos vaginales hidratados y óptimos. Tu ginecólogo te podrá asesorar, y también en los sex shop mas profesionales.

Pero como he dicho, la reacción de lubricar es ante la excitación sexual, si no existe no hay manera de lubricar, así quieras. Vivir el erotismo es la mejor solución.