sábado, 8 de febrero de 2014

Herpes genital, ¿por qué yo?

La cara cuando le dices a una mujer que viene a urgencias con síntomas de un herpes genital es de agobio total. Aunque es la causa más frecuente en el mundo de ulceras genitales y aproximadamente más de 500 millones de personas en el mundo están infectadas, el desconocimiento de esta enfermedad es abrumador.

Es una enfermedad crónica y que va a vivir contigo toda la vida, matarte no, pero duele y mucho cuando produce los brotes. Existe gente que tiene suerte y tiene poquitos brotes al año, pero no se puede saber en que grupo estarás tú. La mayoría de brotes se presentan en el primer año tras los primeros síntomas. Lo que si es muy importante, es que te puede hacer un poco más susceptible a contraer VIH, así que ¡cuidado con quien te metes en la cama!

Está causado por el herpes virus tipo 2 que se contagia sólo por vía sexual. En cambio, el tipo 1, suele dar la heridas alrededor de los labios y la boca, habitualmente nos infectamos de niños, casi todo el mundo está infectado, haya o no presentado síntomas. Pero claro, como ha ido evolucionando nuestro repertorio sexual en los últimos años, y nos dedicamos más al sexo oral (¡bravo!), últimamente se ven muchos casos de infección por herpes 1 en los genitales. Y como siempre, el contagio es mayor de hombres a mujeres, ¡qué suerte tenemos!

Suele empezar con lesiones en los genitales externos como ampollas pequeñitas (similares a la varicela si alguna vez tuvieron pero más pequeñas) y al cabo de unos días se rompen, dejando una herida abierta que evoluciona a costra y luego se cae y desparece, todo este proceso puede durar aproximadamente entre 7 y 10 días sin tratamiento. Se puede asociar a tener un poco de fiebre y dolor en las ingles porque los ganglios se suelen inflamar. Aunque estos son los síntomas frecuentes, muchas veces la primera infección pasa desapercibida, sobre todo si tienes un herpes tipo 1(el de la boca) sintomático.

Luego el virus, que es muy listo, se almacena en tus ganglios y ahí duerme tranquilamente hasta que decide volver a la carga, sobre todo en momentos de estrés de tu cuerpo (otras infecciones, cirugía, fiebre, etc.) o simplemente porque le apetece volver, los detonantes no están del todo claros, pero aprovecha tus bajas defensas y reproduce el mismo cuadro, pero menos intenso.


 Y aquí es donde entra a tallar la medicina, es cierto que no tenemos vacuna, ni nada que quite el virus de tu cuerpo. Pero si te diagnostican un herpes, primero por la clínica y luego con una analítica confirmatoria, te darán unas pastillas, la cual disminuye la nueva aparición de ampollas y la duración de un brote. Entonces, para la siguiente vez que sientas que te va a venir un brote (síntomas prodrómicos lo dicen) si inicias el tratamiento inmediatamente, puede ser que incluso lo frenes.

Lo ideal es prevenir el contagio, pero lo tenemos un poco difícil, porque nuestro gran amigo el preservativo no protege al cien por cien, pero ayuda. Además, creo que es obvio que cuando tu pareja o tú, tienen lesiones, no deberían tener relaciones sexuales, pero estudios han demostrado que se puede contagiar a través del sexo incluso sin lesiones en piel. Así que pocas cosas nos quedan para estar tranquilos del todo, los libros dicen intentar reducir el número de parejas sexuales, así que ya sabes.
Antes también se afirmaba que el tener un herpes genital significaba que te habían contagiado en las 6 semanas anteriores, lo cual nuevos estudios están desmintiendo. Así que no le eches la culpa a tu pareja de ahora, puede ser que te hayas contagiado antes y que recién este dando la cara. La consulta del ginecólogo pocas veces sirve para descubrir infidelidades.




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