domingo, 3 de mayo de 2015

Endometriosis

Empecemos por lo básico: la endometriosis es una enfermedad odiosa, no te mata, pero a algunas mujeres les hace la vida muy complicada de llevar.
Es una patología crónica. No sabemos muy bien porque aparece o que hacer para evitar que aparezca, lo único que podemos hacer es tratarte a ti y a las complicaciones (que no son pocas), y esperar llegar a la menopausia lo mejor posible para que se "apague" al faltar las hormonas.

Menos mal, cada vez se le está dando más visibilidad a las mujeres que sufren esta condición, esto es de agradecer porque mucha gente no sabe lo que cuesta llevar una vida más o menos normal, acompañada de dolores intensos crónicos. Y existen mujeres que sufren estos síntomas en silencio, sin buscar ayuda pensando que no hay solución. Es cierto, cura definitiva no existe aún, pero si que podemos hacer cosas para mejorar la calidad de vida.

¿Por qué ocurre? Existen muchas teorías y pueden haber focos endometriósicos en partes distintas del cuerpo: cerebro, pulmón, nariz, etc. Pero esos no son los casos comunes, lo habitual es tener endometriosis en el ovario y en la pelvis.
Para explicarme un poco mejor, endometrio es ese tejido que está dentro del útero, en el que va a anidar un futuro embrión y el tejido que se "desintegra" todos los meses cuando no hay gestación produciendo la regla. Las mujeres que acumulan ese tejido fuera del útero son las que tienen endometriosis, ese tejido crece y se estimula cada mes con los cambios hormonales menstruales y va acumulando sangre y creciendo. Esta sangre puede originar quistes en los ovarios (endometrioma) además de formar adherencias (cicatrices) que unen los órganos firmemente produciendo los dolores que caracterizan esta condición. La infertilidad asociada a endometriosis se puede causar por adherencias que obstruyen las trompas de falopio y porque la sangre "invade" el ovario (donde se fabrican los óvulos) lo cual puede alterar la calidad de los mismos.

Para los que no conocen la enfermedad, los primeros síntomas son los dolores de regla (dismenorrea), que se caracteriza por ser muy intenso, que no se calman con un analgésico corriente, pueden asociarse vómitos, diarrea o desmayos incluso. Este tipo de dolor es la primera sospecha clínica de que se pueda tener endometriosis.
Otros síntomas acompañantes, son el dolor a la penetración profunda en todas las posturas con las relaciones sexuales, haciendo que la penetración vaginal total sea casi imposible.

El diagnóstico no siempre es fácil, aunque la palabra "dolor" sea la primera pista a seguir, en la ecografía transvaginal sólo se ve la endometriosis que ya tiene lesiones importantes, las pequeñas no se ven. Quizás, por eso el método de preferencia sea la cirugía, si "ves" la enfermedad puedes estar seguro que la tiene. Aunque incluso si la cirugía es negativa, pueden existir implantes profundos y de difícil acceso visual. Pero como el quirófano tampoco está exento de riesgos, en casos donde no hay lesiones grandes tratables, muchas veces ante la sospecha administramos tratamientos hormonales directamente, para evitar que estos dolores progresen, que se formen quistes o más adherencias, y además como un método diagnóstico. Si los síntomas mejoran y desaparecen tras el tratamiento hormonal, es probable que sea una endometriosis. Actualmente, muchas veces el tratamiento con la píldora/parche/anillo anticonceptivo es suficiente en mujeres con endometriosis leve. Se usan también medicación con sólo progesterona (pastillas, implante, DIU) pero el tratamiento hormonal más efectivo son aquellas inyecciones que te dejan menopáusica unos meses, pero se reserva para los casos severos, porque tiene síntomas asociados muy duros de llevar (sofocos, alteración del ánimo, sequedad de mucosas, etc.)

El otro tema importante, es la fertilidad. Solemos decir en la consulta "si quieres tener hijos, embarázate pronto" pero no sabemos si esa mujer querrá o podrá hacerlo en ese momento, cada mujer es un mundo, por lo tanto, la comunicación con ella es fundamental. Igualmente, hay varios casos en que un sólo médico no puede conseguir tratar eficazmente, y requiere de un equipo multidisciplinario, no todos los casos son tan sencillos de manejar.

sábado, 4 de abril de 2015

Posparto y ¿ahora que?

Ya está, ya paso, ahora tienes a tu bebé en brazos y te enfrentas a todo un mundo nuevo de sensaciones y preguntas, a todas esas cosas que nadie te cuenta.

Es normal que estés cansada, no te exijas más de la cuenta, el parto ha sido un estrés muy grande para tu cuerpo y tu mente, probablemente no habrás dormido muchas horas y quizás la adrenalina y la felicidad te llenen en ese momento, pero luego puede venir el bajón extremo, así que tómalo con calma, intenta no tener muchas visitas para que te permitan descansar, eres una super mamá desde ya, no hace falta que lo demuestres.

Si tuviste un parto vaginal, lo habitual es que te sientas bastante bien al día siguiente. Pero todo depende, ni es lo mismo tener pocos puntos o haber tenido una episiotomia amplia. 
Algunas mujeres creen que por no haber tenido puntos no deberían tener molestias en la vulva, y eso no es del todo cierto, muchas veces la zona se siente irritada y puede doler al sentarse, al hacer movimientos bruscos o al miccionar. Irá mejorando con los días, el hielo aplicado en tandas de 10 minutos varias veces al día puede ayudar, siempre protegiendo la piel para que no te la quemes por el frío.
Recomendamos siempre usar compresas de algodón y cambiártelas cada vez que puedas, la higiene es fundamental para evitar infecciones. Si has necesitado algún punto, no hacen falta quitarlos ellos se caen solos a los 10 ó 15 días tras el parto. 

La vía intravenosa se convierte en algo adherido a ti, y no es conveniente quitarla al menos 12 horas después del parto porque son las horas donde ocurren las mayores de las complicaciones. Es incomoda, lo sabemos, pero las vías salvan vidas, recuérdalo así. En cuanto controles el dolor con medicamentos vía oral y hayan pasado 12 horas del parto, se te puede quitar la vía sin ningún inconveniente.

En las primeras horas posparto, las enfermeras acudirán a verte y preguntarte como te encuentras, te tomaran constantes por turno, vigilaran que micciones y además vigilaran tu útero. Esto significa que palparan tu abdomen hasta encontrar el útero, esta sensación puede ser molesta, pero nos sirve mucho para saber si el útero se está contrayendo bien, aunque demorara varias semanas aún en volver a su tamaño normal. Si todo va bien, se irá contrayendo sólo, ayudado por algunos fármacos puestos después del parto, y se generaran los famosos "entuertos" los sentirás como contraciones, suaves la mayoría pero algunas pueden ser muy intensas, pide analgésicos cuando los necesites, son compatibles con la lactancia.

Pasadas las 24 horas después de parir, los riesgos provocados por el parto casi han desaparecido. Aunque el personal de enfermería y auxiliares seguirán pasando por tu habitación a preguntarte como te encuentras y a tomarte constantes (tensión, temperatura, etc.) cada turno. Si interrumpe tus horas de descanso o de visitas de amigos y familiares, no lo tomes como algo personal, su función es vigilar que no te ocurra nada. Si todo transcurre normalmente a las 48 horas puedes irte a casa, incluso la madre se podría ir a las 24 horas, pero como al bebé le tienen que hacer las pruebas del oído y talón, mejor ya se van a casa todos juntos.

No todos los bebés se agarran al pecho a la primera, ni los que hicieron piel con piel en el minuto uno ni los que tuvieron que ir a la incubadora por algún motivo. Cada bebé y cada mamá es un mundo.
Así que la recomendación fundamental es que tengas al bebe cerquita a ti, para que aprenda a engancharse y lo coja cuando quiera, muchas veces será sólo como "chupete" pero no importa, esta en su proceso de aprendizaje con base en el instinto. El té buscara y si tu estas tranquila y recuerdas las posturas que te enseño la matrona en la preparación podrás encontrar alguna que los dos estén cómodos y la lactancia se desarrolle naturalmente. Normalmente no tendrás mucho los primeros días, no te agobies, subirá y lo notaras (no es algo que pase desapercibido) .
Y si decides no dar el pecho, por el motivo que tú decidas (eres libre de elegir, no te sientas mal por eso), con que lo avises a tu ginecólogo el té dejara pautadas unas pastillas para frenar la subida.

Lo demás, varía en cada mujer, pero una preocupación que siempre tienen en mente, es el tema de las deposiciones. No te preocupes puedes empujar, los puntos no se van a abrir, aunque sientas que sí. El cuerpo en su sabiduría suele mandar la primera deposición bastante blanda. No te fuerces a hacerlo en el hospital antes de irte a casa, seguro que cuando llegas a tu casa y a tu baño, todo fluye.

Esto son sólo pequeños consejos, ahora disfruta, ya lo tienes contigo, por fin puedes verle la carita y contarle los deditos. Felicitate a ti misma por lo valiente que has sido. ¡Ánimo!

sábado, 14 de marzo de 2015

Sindrome de ovario poliquistico

Parece que todo el mundo lo tiene, pero no es así. Es una entidad en continua investigación y a pesar de haber sido descrita desde los años 30, los criterios diagnósticos han variado mucho.
Es importante diferenciar que no todas las personas que tienen un informe ecográfico que dice "ovarios poliquísticos" significa que tengan este síndrome. Esa imagen ecográfica si no se acompaña de síntomas y alteraciones hormonales, puede ser transitoria.

Los síntomas típicos son derivados del "hiperandrogenismo" en resumen significa tener las hormonas masculinas elevadas, lo cual puede verse en una analítica o tener síntomas como acné, tener mucho pelo en zonas donde las mujeres no deberíamos tenerlo e incluso la caída de pelo de características masculinas.

Pero también se requiere una disfunción ovárica, habitualmente significa tener los ovarios "perezosos" es decir que ovulan cuando quieren, y la principal consulta es estar varios meses sin tener la regla, sin estar embarazada claro. Cuando esto ocurre en la ecografía se ven los ovarios grandes y llenos de folículos, éste es el "aspecto poliquístico del ovario".

Tener este síndrome no es algo terrible, pero si que requiere un control. No se cura espontáneamente, es una condición con la que aprender a vivir. Algunas mujeres después del embarazo pueden tener una mejoría de síntomas, alguna con suerte le puede desaparecer el trastorno por completo. Es mejor controlarlo porque a la larga si se deja puede tener efectos en la salud nocivos: diabetes, obesidad, riesgo cardiovascular, hiperplasias endometriales que pueden degenerar en cáncer de endometrial, etc.

El tratamiento, siempre debe incluir cambios en la dieta y el ejercicio regular. Esta demostradísimo que mantener una dieta equilibrada y el deporte, reducen los riesgos a largo plazo y los ovarios funcionan mejor.
Los fármacos se elijen dependiendo de la mujer en ese momento. Si no se quiere embarazo, lo ideal son los anticonceptivos hormonales: mantienen los ovarios en reposo, se tienen reglas normales y además el efecto anti-hormona masculina de algunas píldoras ayuda a corregir los síntomas. Siempre y cuando no tengas contraindicaciones para tomarlos, eso lo evaluará tu medico y si no te dará otras opciones hormonales para manejar esta condición.
Aun teniendo este síndrome y si no tienes la regla, recuerda utilizar un método anticonceptivo si no quieres embarazos, tus ovarios pueden ovular cuando quieran, no vale "confiarse".

Siempre se menciona el SOP (síndrome de ovario poliquístico) como una causa muy frecuente de infertilidad, y eso es cierto, en cierta manera. Si no ovulas los 12 meses del año, por lógica, tendrás menos posibilidad que el resto de mujeres de embarazarte, pero eso no quiere decir que sea imposible conseguir un embarazo. Muchas mujeres simplemente con los cambios dietéticos y el ejercicio lo consiguen. Tienes más dificultad, pero las pacientes con SOP son las que mejor responden a los tratamientos para conseguir un embarazo. Existen medicamentos que ayudan a inducir la ovulación de manera regular, siempre bajo control médico, porque a veces se puede "ovular mucho" y si se hace sin control, nos arriesgamos a gestaciones múltiples (gemelos, trillizos, etc.)

La decisión como siempre es tuya y depende de lo que desees en cada momento de tu vida.
P.D. no todos los SOP tiene sobrepeso, pero las imágenes de Botero me encantan.

sábado, 24 de enero de 2015

Parto

Enfrentarse a lo desconocido siempre da miedo, se oyen tantas cosas, historias buenas y malas han llegado a tus oídos, quieres que el momento llegue ya y que pase rápido porque lo único que quieres es tener a tu niñ@ en brazos.


Ninguna mujer vive el parto como otra. Y si tienes más hijos, cada parto es distinto.

No sabes como va a empezar, ni si romperás la bolsa o tendrás contracciones, o si finalmente te lo inducirán por algún motivo. La expectación de algo que no sabes cuando va a ocurrir (tu médico tampoco lo sabe) y el saber que está fuera de tu control puede ser muy frustrante. Como mucho, te pondremos una fecha límite para el inicio de un parto espontáneo. Según distintos protocolos está entre 41 semanas y 41 + 5 días. Lo habitual es que todo se desencadene antes, pero hay bebes que están tan cómodos que no les apetece nada salir.

En el momento que empiezas la dilatación del cuello y a sentir las contracciones, te das cuenta que ya es de verdad. Puede ser que reacciones de manera distinta a como esperabas y eso también es normal. No seas tan exigente contigo misma ni con los que te rodean. Influyen muchas cosas en este momento, toda tu historia personal, las ganas de querer tener este hijo, lo que te costo embarazarte, la relación con tu pareja, e incluso la relación contigo misma en el momento que te toca este maravilloso regalo.

Pueden haber malas experiencias, hay muchos factores en juego y muchas personas involucradas: desde la persona que te recibe en admisión del hospital hasta tu propio médico. Uno siempre espera este momento idílico, pero no siempre será así. Tu felicidad depende de tu actitud en el momento, no dejes que nadie te lo amargue.

Parir es el estrés más grande que puede soportar el cuerpo de una mujer, a nivel físico y mental; por supuesto, también para el bebé, el adaptarse a un nuevo medio cuando nace y hacer todos los movimientos adecuados con su cuerpo que le dirijan al exterior es un proceso complejo.


Así como no sabemos como va a comenzar el parto, tampoco sabemos como va a transcurrir. Es algo dinámico, va cambiando momento a momento y el único que manda es tu bebé. La relación con tu médico debe ser buena, de confianza. Saber que tienes profesionales a tu lado que sabrán actuar si algo deja de ir bien, te dará más tranquilidad.

Quizás, mi mayor consejo, sería hablar con tu médico de las expectativas que tienes del parto, todos queremos un parto rápido, sin dolor, sin puntos y con un bebé perfecto desde el minuto cero. Pero no todos los partos son rápidos y menos si es el primero. La epidural no es una anestesia general de la que no te enteras de nada, te dolerá un poco y lo habitual es que sientas presión pélvica. Aunque no se te haga episiotomía de rutina, puedes tener algún desgarro, y aun sin puntos puedes notar dolor y ardor en tu vulva. Lo normal es que salga todo genial, pero cuando esperas tanto, quizás es cuando más golpes te llevas. Tener la mente abierta creo que es lo que más te favorece en este momento. Que la mami y el bebé estén bien, será la mayor preocupación de todos los que estamos ahí.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Menopausia

Nos va a llegar a todas, antes o después, incluso si te cuidas, comes sano, haces deporte y tus planes detox. Y cuando llegue, finalmente entenderás a tus hermanas, amigas, tías que ya están pasando por esa época de cambios, casi tan drásticos como la adolescencia.
Es distinta para todas, eso es lo bueno. Si tu mejor amiga se muere con los sofocos, lo mismo tú no tienes ninguno. Así que no te comas la cabeza antes de tiempo.

Los médicos no diagnosticamos menopausia hasta que estes un año sin reglas, es decir si llevas ocho meses sin ella y te viene una, empieza a contar de nuevo. Así que no cantes victoria antes de tiempo y sigue usando "precauciones" para evitar embarazos. Es cierto, con los años el embarazo es más difícil, pero nos topamos de vez en cuando con mujeres muy fértiles, que pensaban estar ya menopáusicas y lo único que tenían era un bebé en camino.

La media de edad para presentarla es aproximadamente los 50 años, pero puede ser que antes empieces con síntomas. Los sofocos son una sensación de calor que sube desde el pecho hacia la cabeza que en cuestión de segundos te ha puesto roja, te ha hecho sudar y que desaparece tan rápido como viene. Tener alguno esporádico es tolerable, pero si son muy frecuentes tanto que no te dejan mantener una vida normal, deberías consultar con tu ginecólogo. También se pueden mejorar el insomnio, la sudoración nocturna y los cambios de ánimo. El primer paso es llevar una dieta sana, hacer ejercicio regularmente y dejar de fumar.


Existen muchos tratamientos, los más "naturales"  son medicamentos a base de soja o polen. No funcionan siempre pero a muchas mujeres les quitan el exceso de sofocos y llevan una vida mucha más tranquila. El único tratamiento definitivo es la "terapia de reemplazo hormonal" o TRH. Este tipo de tratamientos ha tenido muy mala fama, porque hubo una época que se dieron como caramelos a todo el mundo y empezaron a aumentar los efectos adversos cardiovasculares. Ahora, después de muchos estudios, se sabe que sólo algunas mujeres lo pueden tomar libremente, es decir aquellas que no tienen riesgos añadidos, por ejemplo: obesidad, tabaquismo, hipertensión, antecedente de trombosis, etc. Así que si eres sana y tu médico te ha mandado este tratamiento tómalo con confianza, no tiene porque hacerte daño.


La sequedad vaginal es un síntoma también frecuente por la falta de hormonas, lo que ocasiona muchas veces que la vida sexual se dé por terminada. Pero no debería ser así, contamos con muchos preparados para mantener hidratada la vagina, hormonas de administración local que no tienen contraindicaciones y cuya absorción a nivel del restos del cuerpo es insignificante. El sexo no tiene porque acabar, es un redescubrir con la tranquilidad de que ya no hay embarazos. Así que a disfrutar.

martes, 11 de noviembre de 2014

Mitos urbanos y embarazo

En pleno siglo XXI, todavía tenemos muchas dudas, aquí una breve recopilación, a modo de información general:

1. Comer por dos
No, no y no. Una mujer sana que inicia el embarazo con un peso normal, como mucho debería aumentar 1 kg./mes. Si ya empiezas la gestación con sobrepeso, con que subas 4 kg. en todo el embarazo incluso sería suficiente. Lo que hay que hacer es comer bien: pocos carbohidratos y pocas grasas saturadas, mucha frutas y verduras y alimentos con proteínas, aportaran a tu bebé los nutrientes necesarios. El sobrepeso hace más probable que tengas diabetes gestacional y un niño grande (macrosómico) lo cual, pone en riesgo a tu hij@ de un síndrome metabólico cuando sea adulto. Además, en el momento del parto tienes "menos físico" y te cansas más. Perder ese sobrepeso cuesta, la lactancia quema calorías pero no es mágica.

2. No puedo tomar cafeína
Debemos recalcar que el embarazo debería ser la etapa más sana de tu vida en cuanto a alimentación y actividad. Si eres adicta al café, té, bebidas energizantes o refrescos de cola, tienes que suspender esa adición ya. Pero, de ahí a decir que no te puedes tomar un café con leche todas las mañanas es exagerar, y alguna cola a la semana, todo con cabeza.

3. No puedo utilizar medicamentos
Hay que aclarar, "no puedes usar medicamentos sin supervisión médica", pero existen algunos analgésicos y antibióticos que podemos dar en el embarazo con total seguridad. Son pocos y a veces no son suficientemente efectivos, pero siempre pondremos en una balanza y la decisión se tomará de acuerdo a cada mujer. No tengas miedo de tomar un paracetamol. Y no pasa nada con la anestesia local si está justificada, cuantas gestantes llegan a urgencias con dolor de muelas porque algunos odontólogos se niegan a atenderlas, increíble pero cierto.

4. Las ecografías son malas para el bebé y si son vaginales peor
Pues no, si fueran malas no las haríamos con tanta tranquilidad, verdad?. No son rayos X, son sonidos en una frecuencia que no escuchamos, pero tampoco hay que hacerlas todos los días, porque no hay ningún estudio científico que confirme la seguridad en esa cantidad de exposición. Por lo tanto, hay que hacer las justificadas.

5. La futura mamá tiene que descansar y no hacer mucha actividad
El embarazo es un estado natural de la mujer, nuestro cuerpo ha sido creado para eso, definitivamente las molestias que conlleva, se toleran mejor cuando uno es más joven, los tejidos son más elásticos y tu resistencia es mejor. Con más edad pueden aparecer más molestias, sobretodo al hacer actividad, pero eso no significa que tengas estar tumbada sin mover ni un dedo, a menos que haya una indicación médica para ello. Hay muchas cosas que no podemos quitar. Cuidados y atenciones claro, pero no convertir a la gestante en inútil. Existen unas cuantas que los familiares no les dejan ni vestirse solas ni agacharse a ponerse los zapatos, toda una exageración.

6. No puedo volar en avión 
Claro que sí, no hay ningún estudio científico que demuestre que las tensiones y resistencias del aire enfermen a los bebés. El único riesgo que tenemos es la trombosis en viajes muy largos que te fuerzan a la inmovilidad, consulta con tu médico y te dará recomendaciones: beber mucho líquido, hacer ejercicios, utilizar medias de compresión y en algunos casos mujeres que tengan muchos factores de riesgo alguna medicación inyectada. Las compañías aéreas piden un informe médico en el tercer trimestre para volar, no te olvides de pedirlo a tu médico o te quedarás sin viajar.


7. Tengo que tener antojos, náuseas y vómitos y sentirme mal
Pues no, muchísimas gestantes no tienen nada, ni un síntoma y se han sentido maravillosamente todo el embarazo. Trabajando y haciendo su vida casi normal hasta el día del parto. A eso, deberíamos aspirar todas.

domingo, 12 de octubre de 2014

Cáncer de Mama

1 de cada 8 mujeres lo tendremos. Así de duro, tus compañeras de clase, amigas o tu familia, tarde o temprano conocerás a alguien que lo esté pasando o lo haya pasado ya. O puedes ser tú. No será ahora, quizás cuando seas mayor. No avisa. Mantente atenta.

Atenta no es lo mismo que aterrada. Desecha el miedo, no te aporta nada. Así te hagas mamografías cada 6 meses, puedes no detectarlo. Entonces respira y piensa. Lo mejor es la prevención y el diagnóstico precoz, reconocer tu riesgo personal de padecerlo y que tu médico con ese dato te indique las pruebas oportunas. Es una posibilidad con la que hay que aprender a CONvivir. No hay cosa más triste que "vivir a medias", preocupada siempre y esperando una tragedia que lo más probable es que nunca te llegue a ocurrir.

Para evitar los miedos, siempre la información. La primera que debes recopilar está en tu familia, saber si algún familiar directo tuyo: madre, abuelas, tías o primas han tenido cáncer de mama, o de ovario o de colon. Las causas genéticas familiar sólo son responsables del 15% de casos de cáncer reportados, el resto ocurren al azar.

Además, existen factores de riesgo que no puedes modificar: raza blanca, edad, tener el primer hijo "tarde", menopausia también tardía o haberte expuesto en la niñez a radiación del tórax, son situaciones que claramente favorecen la aparición de cáncer de mama. Afortunadamente existen otros desencadenantes que si podemos controlar: sobrepeso, tabaco, ingesta de alcohol y exposición a estrógenos de larga duración.

Es bueno que te toques, explores y conozcas tus mamas. Si lo haces regularmente, los cambios los notaras fácilmente. Debes recordar que los pechos no son perfectos, bueno, salvo algunas afortunadas, pero el resto de las mortales somos asimétricas: una es más grande, el pezón es más pequeño o tiene una dirección distinta, una esta más caída, etc. Y variaciones en "tu normalidad" nos pueden ayudar a diagnosticar patologías (la mayoría benignas). Recuerda también que si te vas a explorar a consciencia hazlo durante o al finalizar la regla, antes te tocarás millones de cosas y te vas a dar un gran susto sin sentido. Nódulos nuevos, retracciones en la piel o sangre por el pezón, te deben alertar. Si eso ocurre, pide una cita con tu ginecólogo, te explorara y te pedirá alguna prueba de imagen.

El periodo de espera de los resultados es bastante angustioso,  pero por probabilidad estadística los resultados serán buenos y solamente requieras controles rutinarios o como mucho en 6 meses. Cuando no estamos del todo seguros, lo habitual es que te mandemos una biopsia. Con el correspondiente tiempo de espera hasta que te realizan el pinchazo y luego la espera de los resultados de anatomía patológica. Actualmente detectamos más cánceres de mama porque revisamos más y no tenemos miedo de pinchar, las mamas son órganos accesibles y una biopsia temprana puede marcar una diferencia en la tasa de curación.

El miedo tiende a desaparecer cuando tomas el control. He visto mujeres esperar en casa con un cáncer bastante evidente, porque no se atrevían a venir a la consulta y decirlo. Que el miedo no te paralice, ni para diagnosticarte, ni para tratarte, ni para seguir luchando hasta el final.